BARBO

 

Aunque existen tres especies de Barbos en Andalucía, el "Comizo o Picón" el "Cabecicorto" y el "Común o gitano", la verdad es que de los dos primeros no se encuentran en nuestra zona, y solamente es posible localizarlos en el Río Guadiana.

El "Barbo Común o Gitano", que es el que todos nosotros conocemos, es una especie única en nuestra península y la que con mas frecuencia vemos en nuestras aguas. Su cuerpo es esbelto y musculoso, con el dorso ligeramente curvado y la parte ventral algo achatada. Pertenece a la familia de los ciprínidos (Barbus Sclateri), posee 2 pares de barbillones a ambos lados del labio, de ahí su nombre, y una boca adaptada a hurgar bajo las piedras.

Durante el primer año de crecimiento suelen alcanzar alrededor de 11-13 cm de longitud que van creciendo progresivamente hasta alcanzar mas o menos los 40 cm en el quinto año de crecimiento.

Suelen medir de 30 a 60 cm, llegando incluso a los 90 cm y un peso de 4 Kg, aunque la media no suele superar los 2 Kg y los 40 cm de longitud, y menos por nuestra zona, donde la media es algo inferior. Sin embargo en España se han capturado barbos de hasta l5 Kg de peso.

Alcanzan edades entre 12 y 16 años. Tienen una alimentación omnívora, o sea que consumen tanto plantas como animales e incluso restos de materia en descomposición (pan, lombriz, asticot, etc.).

Para saber lo que normalmente comen, basta con levantar guijarros del fondo del río o del embalse y veremos como hay unas larvas acuáticas, de ahí que el cebo artificial más adecuado sean las ninfas y moscas ahogadas. Si logramos hacerles una presentación correcta y con una apariencia natural, obtendremos buenos resultados en su pesca.

La captura del barbo no tiene límites en cuanto al número de ejemplares, sin embargo sí hemos de tener en cuenta que la medida mínima para poder llevárselo, es a partir de los 18 centímetros, es decir, que si mide 18 cm. justos o menos, se han de devolver inmediatamente al agua, de lo contrario corremos el riesgo de que nos multen.

Es un pez que se suele pescar en una posición algo mas elevada del fondo que la Carpa, donde normalmente suele encontrarse buscando su comida entre los guijarros.

El barbo cuando es joven muestra un comportamiento gregario, o sea se acompaña de otros ejemplares de su especie, y se desplaza en grupos de 20 a 30 ejemplares, sin embargo al crecer desarrollan una inclinación solitaria e incluso perezosa, que les induce a permanecer en el fondo inmóviles durante largo tiempo. O sea que si sacáis algún barbo que no sea muy grande, insistir pescando en esa zona, ya que seguramente habréis dado con el lugar donde se encuentran y tengais éxito en cuanto al número de capturas.

Los que seáis amantes a comeros los barbos, que por supuesto es un bocado sabroso, (siempre y cuando estén bien preparados) tenéis que poner mucho cuidado en eliminar todas las huevas de la cavidad intestinal una vez que se habra el pez, ya que si se trata de una hembra, y la estación en la que se encuentra es la de reproducción, las huevas no deben ser cocinadas en ningún caso, ni mucho menos ingeridas. Estas huevas son altamente tóxicas, y pueden provocar graves trastornos intestinales.

Los barbos y otros ciprínidos cuentan con un curioso dispositivo de amplificación denominado aparato de Weber, que no es sino una cadena de huesecillos derivados de las vértebras, que relacionan el oído con la vejiga natatoria, mejorando la audición del pez al hacer la vejiga las veces de caja de resonancia. Es el verdadero motivo por el que resulta tan complicado acercarse a los ciprínidos sin ser detectados.

Hemos de tener mucho cuidado con las pisadas fuertes, las piedras que ruedan o cualquier ruido extraño, sobre todo el que solemos hacer cuando clavamos en el suelo los soportes de cañas para la pesca a fondo.