BLACK-BASS

 

Nombre científico: Micropterus salmoides

Rasgos característicos

También se le denomina «Perca americana», haciendo honor a su origen: Estados Unidos.

Tiene la aleta dorsal ( dividida en dos partes, siendo la primera de espina rígida, con la que se protege del ataque de otros peces; su boca es grande, el lomo de color verde oscuro, los costados oliváceos y la panza blanquecina.

Aguas que habita

Tiene preferencia por las aguas tranquilas y cálidas. El macho defiende los huevos del nido y protege a sus pequeños durante cierto tiempo. Vive en cardúmenes y a medida que va creciendo va abandonando el grupo, habiendo ejemplares que viven en solitario, exceptuando la época de freza. En invierno se retira a fondos profundos.

Modo de vida

Es muy voraz, siendo su dieta, insectívora cuando es joven, pasando a macro carnívora cuando llega a adulto, etapa en la que se alimenta de mini tallas, cangrejos, ranas, etc...

Desova desde abril a julio en aguas más frías, siendo la temperatura ideal para la reproducción entre veinte y veintidós grados.

Lo podemos pescar en e Pantano del Negratín

INTRODUCCIÓN.

             Desde que en la primera mitad del siglo XX comenzaran los primeros trabajos de introducción y aclimatación de la especie piscícola black bass de boca grande (Micropterus salmoides) en las aguas continentales españolas, este centrárquido procedente de Norteamérica se ha extendido de manera generalizada por toda la geografía peninsular, alcanzando en Andalucía un desarrollo poblacional bastante notable.

Este desarrollo ha sido posible, entre otros factores, a la existencia de numerosos embalses, siendo Andalucía la Comunidad española con un mayor número de estas masas de agua repartidas por su geografía (más de 150). Este tipo de hábitat antropizado tiene una tipología común en cuanto a régimen hidrológico, características fisicoquímicas de sus aguas, así como la existencia de vegetación y estructuras sumergidas que ofrecen un nicho ecológico adecuado para albergar a estas poblaciones piscícolas.  

Además, el clima mediterráneo típico de nuestras latitudes es muy apropiado a los requerimientos biológicos de la especie,  con unas variables climáticas medias muy similares a las de los estados norteamericanos donde esta especie alcanza mayor desarrollo. Este aspecto ha favorecido aún más la aclimatación de la misma a nuestras aguas.  

            Paralelamente al desarrollo poblacional de la especie, ha crecido el interés social de su aprovechamiento como especie de pesca deportiva, contando hoy en día con un gran número de pescadores deportivos que practican modalidades de pesca basadas exclusivamente en este pez. Este hecho ha generado una demanda de artículos de pesca especializados, forjándose así un importante mercado que crea y consolida de manera continuada diferentes puestos de trabajo.  

Asimismo, la presencia de buenas poblaciones de black bass en determinados embalses ocasiona las visitas periódicas a estas zonas, generalmente de carácter rural, de aficionados a este tipo de pesca, lo que de manera indiscutible, favorece la economía de estos núcleos de población.

    JUSTIFCACIÓN Y OBJETIVOS.

             El principal objetivo del presente trabajo es mostrar la importancia del black bass en Andalucía estudiada desde diferentes puntos de vista, así como puntualizar algunos criterios básicos de gestión apropiados para la especie y respetando siempre la biodiversidad de nuestras aguas.

             La información aportada por este estudio pretende promover una actitud de mayor protección con respecto a la especie piscícola en cuestión con el fin de mantener las poblaciones de la especie existentes en la generalidad de embalses andaluces, así como mejorar la de determinados escenarios.

Se comenzará con el estudio biológico de la especie, para así poder basarnos en una información objetiva que nos permita obtener unas conclusiones y unos criterios de manejo basados en esa objetividad y adecuados a la realidad ecológica y socioeconómica de nuestra Comunidad Autónoma.

 

2.      CARACTERÍSTICAR BIOLÓGICAS Y DISTRIBUCIÓN DEL BLACK BASS DE BOCA GRANDE (Micropterus salmoides).

En primer lugar, es conveniente aclarar la cuestión en torno al vocabulario empleado en España para nombrar a este pez.

Originariamente, surgieron traducciones literales, tanto del inglés como del francés, tales como lubina negra, perca negra y perca americana, las cuales no han tenido demasiada difusión; por otro lado, hay que decir que el empleo de estas voces genera confusión sobre la auténtica naturaleza de la especie ya que, como se ha dicho, este pez es un centrárquido y no un pércido, como lo son las percas, o un serránido, como lo son las lubinas. Actualmente, el nombre más empleado por todo el territorio español es el de black bass, a veces también bass, siendo ambas formas copias exactas de vocablos anglosajones. La utilización del primer término, rigurosamente hablando, no es del todo exacta ya que en Norteamérica se emplea, de manera formal, para  designar al conjunto de especies y subespecies que pertenecen a este género (M. salmoides, M. dolomieu, M. punctulatus, etc.). Así, la especie Micropterus salmoides, que es la existente en España, se denomina en su país de origen de diversas formas, siendo las más frecuentes largemouth bass o simplemente bass. En cualquier caso, la difusión actual del término black bass para designar en España al Micropterus salmoides  es tal, que sería prácticamente imposible cambiarlo por otro más adecuado. 

Sin embargo, a pesar de no haber nombrado a este centrárquido con una voz propia de nuestra lengua, y sumándonos a la opinión de Llatjós (1980), consideramos interesante, al menos, castellanizar la voz anglosajona black bass de forma que se escriba, en castellano, como suena, es decir, blacbás.  

Existen ya algunas publicaciones en castellano que han utilizado este último término; no obstante, para el presente trabajo se ha empleado el nombre de black bass, o bass, tal y como lo hace actualmente la lengua castellana para designar a la especie de boca grande, pues la Real Academia Española aún no ha incluido la castellanización del término en su diccionario.

2.1. Clasificación. Familia Centrarchidae.

 El black bass de boca grande (Micropterus  salmoides) es una de las 27 especies que componen la familia de los Centrárquidos, que, en unión con la de los Pércidos y Morónidos, constituyen las tres familias pertenecientes al orden de las Perciformes que habitan en las aguas continentales europeas; aunque en realidad todos los Centrárquidos que habitan en Europa proceden de la aclimatación de especies norteamericanas a finales del siglo XIX.

En la clave de las familias se los separa de los Pércidos porque, en vez de dos, tienen tres espinas en su aleta anal antes de los radios blandos. A su vez, se diferencian de los Morónidos, porque éstos tienen dos aletas dorsales, y en cambio los Centrárquidos sólo tienen una.

La solitaria aleta dorsal de las especies de esta familia está formada por dos partes completamente diferentes. La delantera, sostenida por radios espinosos, y la posterior, que es más alta, tiene radios blandos. Las escamas que cubren su cuerpo son lisas, a diferencia de los Pércidos, que las tienen muy rugosas. En los opérculos hay una corta espina. 

Los Centrárquidos importados desde Estados Unidos a Europa se agrupan en dos géneros: por un lado el género Micropterus, con tres[1] especies principales, todas ellas black bass (black bass de boca grande (M. salmoides), black bass de boca pequeña (M. dolomieu) y black bass moteado o manchado (M. punctulatus)), aunque en Europa, que se sepa, sólo se ha introducido M. salmoides y  por otro lado el Eupomotis, en el cual se encuentra la perca sol. 

El género Micropterus se diferencia del Eupomotis, porque tiene el cuerpo más alargado y la boca más grande, siendo así Micropterus un género de mayor envergadura.

La especie de boca grande (Micropterus salmoides) se dividía hasta hace poco tiempo en: Micropterus salmoides salmoides, o especie del Norte, que es la que existe en España y otros países europeos, y la subespecie del Sur o de Florida (Micropterus salmoides floridanus), de crecimiento más rápido y mayores pesos que la primera, siendo frecuente el caso de poblaciones mixtas en algunas zonas donde se produce la hibridación entre ambas. Sin embargo, esta distinción no se considera válida en la actualidad (Calle y Bourguignon, 1996)  

2.2. Descripción.

Se trata de un pez de cabeza fuerte y maciza que alcanza aproximadamente un tercio de la longitud total del cuerpo. La boca es ancha pasándole del nivel de la parte posterior del ojo. La mandíbula inferior un poco más adelantada que la superior, provistas ambas de dientes cortos y curvados hacia el interior. También hay fuertes dientes en los palatinos, que les sirven para hacer inofensivas las espinas de la perca sol y del pez gato cuando los devora. 

Su cuerpo es de gran robustez, algo ovalado y comprimido. En la línea lateral se pueden contar de sesenta y cinco a setenta escamas. 

La primera parte de la aleta dorsal tiene de nueve a once radios espinosos y es más baja que la segunda, sostenida por doce o trece radios blandos. La aleta anal lleva tres radios espinosos antes de los blandos. La aleta caudal es poco escotada y sus dos lóbulos son simétricos. 

El dorso es gris verdoso con manchas color castaño formando hileras en sus flancos altos, los cuales tienen un fondo verde amarillento. El color de las manchas se hace más o menos intenso según la edad, la época del año, el lugar, etc., siendo éstas más intensas en los jóvenes, los cuales poseen unas rayas verticales en sus costados que desaparecen con la edad. La librea presenta una paulatina degradación de color en su parte ventral, pasando de un verde claro en la parte de las aletas pectorales a un verde blanquecino que da paso por último, en la parte central del vientre, a un blanco grisáceo con reflejos plateados. 

En cuanto a sus dimensiones, el peso medio oscila entre uno y tres kilogramos, siendo ejemplares por encima de estos pesos excepcionales, como el actual récord oficial de España, que pesó cuatro kilogramos. Sin embargo, en Estados Unidos el black bass alcanza mayores dimensiones, llegando e sobrepasar los diez kilogramos  en zonas del sur en las que su clima sin invierno permite a los peces alimentarse al mismo ritmo durante todo el año.

2.3. Alimentación.

El black bass es un pez carnívoro que se alimenta de gran variedad de presas de tamaño adecuado, que estén disponibles, aunque se decanta por individuos heridos o enfermos, dado el ahorro de energía que les supone su captura. Básicamente, la mayor parte de su dieta está formada por peces e insectos acuáticos. También se suelen alimentar de ranas y cangrejos cuando existen en su entorno. La ingesta de otro tipo de animal vivo como ratones, topos, serpientes de agua, sanguijuelas o crías de pato son menos frecuentes (Perry, 2000). 

Su técnica  de caza es variable, aunque el acecho es la principal, y se basa en sorprender a su presa en una rápida[2] y corta carrera en la que abre su boca y ensancha sus agallas, creando una succión que conduce irremisiblemente a su presa al interior de su boca; individuos adultos pueden llegar a desplazar hasta tres litros de agua por succión. En caso de no resultar de su agrado o detectar la presencia de un elemento extraño, como sucede con los señuelos de pesca, puede escupirlo rápidamente al revertir el flujo de agua de su boca. El ataque puede darse a cualquier profundidad de la lámina de agua, e incluso en su superficie, dependiendo de la hora del día y la época del año. El canibalismo es frecuente en esta especie, especialmente en aguas donde escasea otra fuente de alimento (Davis y Lock, 1997; Huet, 1998).

 En las primeras etapas de su vida, y tras la eclosión del huevo, las larvas del centrárquido pasan los primeros diez días asimilando las reservas de su saco vitelino; con el agua a 20ºC, este proceso transcurre en 190 horas. Luego, y mientras salen a merodear a capas de agua más altas, siempre custodiadas por el macho, efectúan con zooplancton los primeros ensayos de alimentación independiente. Del zooplancton pasan a devorar microorganismos acuáticos, y transcurrido un tiempo aproximado de 7 días comienzan a dispersarse (Davis y Lock, 1997); esta emancipación los hace comenzar el régimen alimenticio de juveniles, a base de insectos, sanguijuelas, microcrustáceos y larvas de peces. Estudios norteamericanos afirman que los alevines comienzan la ingesta de otros peces cuando han alcanzado alrededor de los 5cm de longitud. Las presas irán cobrando cada vez más talla según el pez va llegando a la madurez.

Por lo general, los alevines se alimentarán cada tres horas, tiempo necesario para que el alimento atraviese el tubo digestivo. Sin embargo, los individuos adultos tienden a comer cada 14-24 horas, dependiendo del tamaño de la presa ingerida. 

Diversos estudios han establecido que el coeficiente nutritivo –relación entre la cantidad de alimento ingerido y crecimiento o aumento de peso referido al kilogramo como unidad- es muy alto para este centrárquido, del orden de 6, prácticamente el doble que el lucio, cuyo valor se ha establecido entre 2,8 y 3,5 (Fernández Román, 1994). 

Por otro lado, sus hábitos alimenticios parecen difíciles de categorizar. La primera razón por la que come es, lógicamente, por satisfacer su hambre. La otra es, aparentemente, un acto reflejo hacia algo que se mueve (Davis y Lock, 1997).         

             2.4. Reproducción y crecimiento.

 El periodo de freza comienza cuando el agua ha alcanzado una temperatura comprendida entre 18 y 24ºC (Lotina y de Hormaechea, 1975; Davis y Lock, 1997; Fernández, 1998; Huet, 1998; Perry, 2000) lo que en la mayoría de las aguas peninsulares viene a coincidir con los meses de Mayo y Junio, aunque en latitudes más meridionales de la Península, la bonanza climática adelanta la freza al principio de la primavera.

 El macho selecciona un lugar poco profundo, que dependiendo de la cobertura y claridad del agua oscila entre los 0,3 y 1,2 m, aunque se han observado nidos a una profundidad superior a los 6 m en zonas de aguas muy  claras (Davis y Lock, 1997). La naturaleza del lecho no es tan determinante como el grado de cobertura, aunque prefieren como frezaderos sustratos de grava o arenosos con algún tipo de cobertura próxima, ya se trate de vegetación acuática o estructuras sumergidas (restos de troncos, grandes piedras, etc). Tras la elección del frezadero, el macho comienza la construcción del nido utilizando su mandíbula inferior y sacudiendo su cuerpo con  rotaciones alrededor del lugar escogido, en forma de pequeña cubeta con un radio similar a la longitud de su cuerpo (entre unos 25 y 38cm), que mantendrá siempre limpio de suciedad. Los machos suelen realizar los nidos en zonas donde no sean vistos por otros machos; así, dependiendo de la cobertura y claridad del agua, puede establecerse una distancia media entre nidos de unos 9 m. En zonas de mucha cobertura,  la proximidad mínima entre dos nidos suele rondar los 4 m de separación, dado que la propia cobertura impide que los machos se vean a esta distancia. El macho guardara celosamente la zona que circunda el nido en un radio aproximado de 1,8m (Davis y Lock, 1997). 

Una vez finalizado el nido, el macho merodea por los alrededores en busca de una hembra madura; comienza así un galante cortejo a la hembra, interrumpido por algún cabezazo del macho que empieza a impacientarse. Pueden darse coléricas luchas entre machos que se disputan una hembra. Cuando la hembra acepta al macho, comienzan a nadar en circulo, frotando sus cuerpos, seguidamente la hembra comienza a poner los huevos, mientras que el macho simultáneamente los fecunda con su esperma. 

Las hembras ponen de dos mil a veinte mil huevos por término medio, según el tamaño del pez; podría asumirse que desova de cuatro mil a quince mil huevos por kilogramo de peso de la hembra, lo que supone aproximadamente un 10% de su peso corporal. Las hembras más grandes suelen tener el mayor número de huevos y por lo tanto mayor alevinaje, sin embargo tienen una tasa menor de número huevos por unidad de peso del pez. En ocasiones, las hembras no depositan todos los huevos en el mismo nido sino que reservan parte de la puesta para depositarla en otro. También es frecuente que un macho fecunde los huevos de varias hembras (Davis y Lock, 1997). 

Los huevos tienen un diámetro que oscila entre 1,5 y 2,5 mm, y están recubiertos de una sustancia adherente que les permite fijarse al sustrato (Huet, 1998).

Transcurrida la fecundación, proceso que puede durar varios días, los huevos depositados en el nido se aglutinan en una masa compacta que se adhiere al sustrato del mismo. El tiempo de incubación depende de la temperatura del agua, siendo el tiempo normal de una a dos semanas, pudiendo reducirse si el agua sobrepasa los 20ºC (Unos 140ºC x día).  

Una vez finalizada la puesta, la hembra permanece en el nido como máximo un día, después lo abandona y busca aguas más profundas para reponerse. El macho permanece en el nido hasta que los alevines han alcanzado un tamaño medio entre los dos y tres centímetros, proceso que dura unas dos semanas o más, dependiendo de la temperatura del agua, (Davis y Lock, 1997; Perry, 2000); hasta entonces se encargará, mediante sacudidas con la cola, de limpiar y oxigenar constantemente la puesta, así como de proteger a la prole de la acción de depredadores. Durante este periodo el macho no se alimenta, sin embargo el celo con el que vigila el nido le hará atacar, de manera violenta, a cualquier depredador que amenace su prole. A partir de que los alevines alcanzan la longitud mencionada (2-3 cm), deberán cuidarse por sí mismos ya que será su propio progenitor quien cambie de actitud y comience a devorarlos si no se ponen a salvo. A pesar del cuidado que la especie ejerce sobre las puestas, hay que destacar que, en condiciones naturales, la mayoría de ellas se pierden bajo la acción de depredadores, como la perca sol, ya que el macho es incapaz de controlar por completo a los mismos. Otro efecto negativo en el éxito de las puestas es un descenso de la temperatura del agua por debajo de los 15ºC; si esto sucediera el macho podría abandonar el nido volviendo a aguas más profundas, quedando la puesta a merced de los depredadores. Como ya se ha comentado, un descenso brusco del nivel hídrico del embalse en época de freza también afecta de manera importante al desarrollo de la misma, ya que podrían perderse las puestas al quedarse sin agua que las cubra (Kramer y Smith, 1962, citado en Summerfelt, 1993). Por tanto, parece obvio que la tasa de supervivencia es pequeña, podemos decir que el número de ejemplares que llegan a los 25 cm de longitud por nido medio (2.000-12.000 huevos), es de 5 a 10 (Esperanza, 1999).  

El crecimiento del black bass está claramente influenciado no sólo por la temperatura sino por la alimentación, es decir, el crecimiento de un individuo es directamente proporcional a la cantidad de alimento de talla adecuada que tenga disponible, y por tanto, dependerá directamente de la masa de agua en la que se encuentre. Así, en zonas de alimento escaso y alta competencia entre individuos, el reclutamiento del black bass no sobrepasa los 5 cm de longitud en su primer año, mientras que en otras aguas con menos densidad de peces y ricas en alimento, ese mismo reclutamiento podría alcanzar los 30 cm (6 veces la longitud y 300 veces el peso que para el caso anterior) en su primer año (Ogilvie y Eisenbeis, 1967). Según Perry (2000) y Fernández (1998) el crecimiento del black bass, en condiciones naturales normales, es rápido durante el primer año de vida, alcanzando un peso entre 15 y 50 gramos y una talla de 7 a 15 centímetros. El desarrollo posterior es muy variable, ya que el black bass no deja de crecer durante toda su vida, dependiendo fundamentalmente de las aguas donde habite y de las posibilidades de alimento que disponga. En condiciones normales, a los dos años habrá duplicado su peso y talla; a los tres alcanza los treinta y cinco centímetros y un peso aproximado de quinientos gramos, llegando así a la madurez sexual; a los cuatro rondará los cuarenta centímetros y los dos kilogramos; a los siete llega a los cincuenta centímetros pasando los tres kilogramos de peso; y sobre los diez años, cuando alcanza su límite aproximado de vida, pasa los sesenta centímetros y más de cuatro kilogramos de peso. 

La especie presenta una diferencia de crecimiento y tamaño entre sexos. Las hembras son de mayor tamaño y al llegar a la madurez sexual, presentan un crecimiento más rápido que los machos; mientras que las hembras, por lo general, superan los 4 kg de peso, los machos rara vez superan los 2 kg. Se tiene constancia de ejemplares excepcionales capturados en Estados Unidos siendo el mayor, una hembra de 10,09 Kg. perteneciente a la subespecie floridanus, capturado en 1932 en el lago Montgomery (Georgia).

            2.5. Hábitat.

 El black bass vive en aguas más bien cálidas, tranquilas o estancadas, y más concretamente en zonas que ofrezcan algún tipo de cobertura como vegetación rípicola, vegetación sumergida, restos de troncos muertos, grandes piedras, etc. La cobertura, y en concreto la vegetación sumergida tras la inundación del terreno que ofrezca un embalse es fundamental para el desarrollo de la población de black bass, pues esta les proporciona protección y alimento; existe una correlación directa entre el grado de cobertura por vegetación sumergida que presenta un embalse y el reclutamiento anual de black bass (Aggus y Ellliott, 1975; Shirley y Andrews, 1977 cit. en Summerfelt, 1993). 

 La temperatura del agua influye sobremanera en la actividad del pez, aletargándolo en el fondo con las bajas temperaturas invernales (periodo de hibernación), sobre todo  los individuos menores, o activándolo cuando el agua ronda los 20ºC, provocando una apertura desmesurada de apetito. El rigor de las temperaturas estivales hace bajar su actividad, pero sin llegar al extremo del invierno. Es por ello por lo que en climas suaves sin invierno, el black bass no detiene su crecimiento en todo el año. En definitiva, necesita un régimen cálido de temperatura del agua en el que se asegure como mínimo una estación en la que se alcancen los 18ºC en las aguas donde habite. 

Otra variable sobre la calidad de las aguas es la cantidad de oxígeno disuelto. Parece ser que el black bass tiene preferencia por concentraciones que oscilan entre ocho y doce partes por millón. Sin embargo, no se puede considerar como una regla absoluta, pues aguas con bajo oxígeno disuelto pueden estar repletas de peces, bien porque en ellas la alimentación sea abundante o por otras causas desconocidas. 

Por otro lado, científicos estadounidenses han investigado como variable el pH del agua, tratando de encontrar en este factor un indicador más importante en la conducta del centrárquido que la temperatura o el oxígeno disuelto en la misma. Se ha encontrado, por experiencias diversas, que aquellas zonas de la masa de agua que tienen un pH comprendido entre 7 y 7,9, es decir, entre neutras y ligeramente alcalinas, son las más adecuadas para el desarrollo de este pez. El índice de acidez o alcalinidad de las aguas está sujeto a diversos factores, como la naturaleza de la cuenca, si es caliza será alcalina, en tanto que las silíceas son ácidas; la lluvia, por ejemplo, que suele llevar CO2 disuelto, hace el agua más ácida, en tanto que la fotosíntesis de las plantas, que se produce cuando la insolación es fuerte, la convierte en alcalina (Fernández Román, 1994).  

La geometría de las orillas y su relación con la freza, es otra variable importante a la hora de valorar un hábitat determinado, especialmente embalses. Las orillas pobres en vegetación y de exposición directa al viento dominante representan un hábitat  impracticable para la freza de peces realizadores de nido como el black bass; por tanto, embalses de orillas irregulares, como el que muestra la figura nº 1, presentan una mayor proporción de hábitats resguardados que son adecuados para la freza de estos peces (Summerfelt, 1993).

 

Figura nº 1: Detalle de la geometría irregular de orillas adecuada para la freza del black bass en ecosistemas lacustres.

 

                                             

Fuente: Summerfelt (1993)

 

En definitiva, cualquier masa de agua calma, con temperatura cálida, no demasiado ácida y con suficiente oxígeno disuelto y cobertura sumergida, así como orillas resguardadas, será un hábitat potencial para el adecuado desarrollo de la especie.

2.6. Origen y distribución.

 Aunque en la actualidad el black bass se encuentra extendido en todas las cuencas de Estados Unidos, lo cierto es que este hecho es relativamente reciente, poco más de un siglo, pues originariamente, sólo se encontraba limitado a la zona de los Grandes Lagos, el Río Rojo, algunos ríos de Carolina del Norte, Florida y el norte de México.

 Los primeros contactos datan de principios del siglo XIX, cuando las tribus de indios que habitaban las florestas del sur de Canadá hablaban de un pez llamado achigán [3] vocablo que se traduce como feroz. En el año 1825 se facilitó el paso de este pez a través de las montañas rocosas de Alleghanys, el canal de Eire y el río Hudson. Poco después era repoblado el Potomac y, de forma natural, el black bass comenzó a extenderse por la cuenca del Mississipi. Comenzó una auténtica carrera por extenderlo a todo el territorio estadounidense y durante la década de 1860 se produjeron innumerables repoblaciones oficiales que dieron como resultado la proliferación del centrárquido por todo el país. Este interés de las autoridades por introducir el black bass por todo el territorio es debido a la gran aceptación que tuvo entre los pescadores deportivos convirtiéndolo en el pez más popular y favorito, llegándose a apodar como The King of the Waters -El Rey de las Aguas- (Vanson y Llatjós, 1980). 

Pocos han sido los peces que se han introducido de forma artificial en puntos tan distantes del globo como pueda haberse hecho con el black bass. 

En el caso de Centroamérica y América del Sur, se ha desarrollado perfectamente en Cuba y Puerto Rico a partir de las primeras repoblaciones efectuadas en 1915. En 1926 fue introducido en Brasil, y en 1950 en Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras y Panamá. 

El presidente norteamericano T. Roosevelt ofreció black bass a la Asociación de Pescadores de Kenia en 1910, pero la introducción no se produjo hasta el año 1928. Desde entonces ha sido aclimatado en las aguas de dieciséis países africanos, en algunos casos con éxito notable, como en Marruecos y Kenia. 

En Hawai se realizaron las primeras repoblaciones en 1897; en Filipinas en 1907, y en Japón en 1925, país donde la pesca con caña es el único procedimiento autorizado para su captura. Existe asimismo en Tailandia, Vietnam, Hong Kong y Singapur. 

En Nueva Zelanda, aunque las autoridades han considerado su introducción, no la han permitido por la incidencia que podría tener sobre las poblaciones autóctonas (Fernández Román, 1994). 

El continente europeo, por su parte, no quedó al margen de la expansión del centrárquido y a partir de 1800 se suceden las introducciones en Alemania y Polonia con destino a la piscicultura dada su calidad gastronómica. Las sueltas en medios naturales se suceden en 1877 en Francia y Bélgica, en 1879 en Reino Unido y en 1888 en Alemania (Vanson y Llatjós, 1980). Desde entonces se ha introducido, con mayor o menor éxito, en más de veinte países europeos, como Austria, Bélgica, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Italia, Polonia,  España, Portugal y Rusia, entre otros. 

En España fue en 1955 cuando el Ingeniero de Montes D. Emilio Gutiérrez Calderón dirige las primeras sueltas piloto  en la laguna de Las Lavanderas (Cáceres), y en el embalse de Águeda (Salamanca). Los peces eran procedentes de la famosa piscifactoría de Aranjuez, y a su vez habían sido importados desde Francia. En Andalucía las primeras sueltas datan de 1956 en el embalse de La Jarilla (Sevilla), y en Córdoba su primera introducción fue en el embalse de la Breña en el año 1965 (Vanson y Llatjós, 1980). Desde entonces, y hasta hoy, el black bass se ha introducido en todas las aguas calmas continentales de la península Ibérica, salvo en las de la Cornisa Cantábrica consiguiéndose desde hace tiempo importantes capturas tanto en cantidad como en peso, dada la perfecta aclimatación de la especie a nuestras aguas, así como el gran interés que ha despertado entre los pescadores deportivos de nuestro país.

 

3.      ASPECTOS ECOLÓGICOS.

Como se ha comentado, los requerimientos ecológicos del black bass se acercan a los que ofrecen las aguas lentas y cálidas, especialmente embalses que es donde la especie muestra una mayor presencia y desarrollo tanto en las aguas de Andalucía como en las del resto de España.  

Su presencia en cursos fluviales donde habiten ciprínidos autóctonos como la boga (Chondostroma polylepis) o el barbo (Barbus bocagei) es discutible, y podrían justificarse medidas de gestión que limitasen  su expansión natural en este tipo de hábitats. Sin embargo, su presencia en la mayoría de nuestros embalses  de aguas cálidas está más que justificada y lejos de suponer una amenaza para el ecosistema dulceacuícola ayuda a su conservación y mejora.  

La importancia ecológica del black bass en los ecosistemas de los embalses se basa en los siguientes puntos. 

A) El carácter depredador del black bass, las características de su dieta y sus particularidades anatómicas, le permiten alimentarse de especies muy dañinas para el hábitat lacustre como son las especies perca sol o pez sol (Lepomis gibbosa) y el cangrejo rojo o americano (Procambarus clarkii), ambas introducidas y que debido a su rusticidad y capacidad reproductora han llegado en ocasiones a ser considerados como una plaga. De hecho, una buena población de black bass en un embalse es la única y mejor  garantía para establecer el necesario control natural sobre las especies anteriores.

 B) La escasa presencia de ciprínidos autóctonos como la boga (Chondostroma polylepis) o el barbo (Barbus bocagei) en gran parte de los embalses andaluces no es imputable directamente a la presencia del black bass en los mismos, sino que la propia naturaleza hidrológica del mismo merma sus posibilidades de expansión poblacional, al constituir una barrera en la necesaria migración reproductora natural de estos ciprínidos, lo que ocasiona la baja tasa poblacional que normalmente padecen. Por otro lado, existen numerosos ejemplos de embalses andaluces en los que existen buenas poblaciones de black bass y barbo cuando la obra hidráulica no limita la migración reproductora de éstos.

C) Con respecto al género Carpa, ciprínido exótico frecuente en la mayoría de nuestros embalses, hay que decir que la presencia del black bass es fundamental para controlar la población de este género piscícola. Las carpas, en ausencia de depredadores y en estos ecosistemas protagoniza explosiones demográficas (dada su alta tasa reproductiva y rusticidad) convirtiéndose así en población  dominante y prácticamente monoespecífica. En estas circunstancias, tienden a fomar poblaciones demasiado desequilibradas hacia los estadíos juveniles y con tendencia a la degeneración genética, lo que sin duda perjudica la calidad ecológica del embalse. Sin embargo, en los embalses donde el black bass es abundante, suele existir buena población de carpa con abundancia de grandes reproductores que escapan a la predación por sus mejores características genéticas (Manns, 1995; Perry, 2000). También es importante resaltar la idea de que una proliferación desmedida del género Carpa contribuye al empeoramiento de la calidad del agua de muchos embalses, en los que el continuo deambular de estos peces sobre los fondos cenagosos origina el enturbiamiento del agua y un aumento de la materia orgánica en suspensión, con el riesgo de una rápida eutrofización de las aguas, acrecentada además por el consumo de oxígeno que estas grandes poblaciones de peces requieren (Coll, 1997).

D) La población del género Carpa y perca sol, ejercen una predación sobre las puestas en forma de huevos del black bass. Siempre que la población de carpas y perca soles esté regulada por la de depredadores, la predación de aquellas sobre las puestas de éstos es considerado como un mecanismo de regulación natural de las poblaciones que no compromete el desarrollo poblacional de los depredadores (Davis y Lock, 1997; Perry, 2000). El control poblacional sobre el black bass, lo ejercen, además de los comedores de puestas, su baja tasa reproductora relativa, su bajo índice de supervivencia, sus mayores exigencias ecológicas y la pesca deportiva ordenada.  

E) Las características físicas, hidrológicas y climáticas de los embalses de aguas calidas en Andalucía constituyen un hábitat antropizado en el que la limitada diversidad piscícola que ofrecen incluye necesariamente al back bass en la cima de la pirámide alimenticia, formando parte de la biodiversidad del ecosistema, y asegurándose la misma mediante la presencia de poblaciones estables de esta especie que ayuda a mantener el equilibrio en estos ecosistemas artificiales. De esta manera queda constituido un equilibrio en la dinámica poblacional del embalse, que aunque relativamente frágil, dado el medio altamente antropizado en el que se desarrolla este equilibrio, puede mantener de manera aceptable un cierto grado de diversidad íctica, lo que implica mayor calidad del medio acuático y ambiental.   

Por tanto consideramos ecológicamente justificada la presencia de poblaciones estables de black bass en embalses de aguas cálidas donde forman parte del equilibrio poblacional de estos ecosistemas. 

La regulación de la pesca deportiva del black bass se hace necesaria en estos escenarios con el fin de mantener el equilibrio citado. Permitir la sobrepesca indiscriminada sobre la especie sólo conseguiría reducir el nivel poblacional y perder el equilibrio interpoblacional del embalse, favoreciendo la proliferación de especies indeseables como cangrejo americano y perca sol.  De hecho, Anderson (1984) afirma que la población de black bass en embalses abiertos al público sin medidas de regulación, suele estar un 50% por debajo de su máximo valor potencial.

4.      ASPECTOS SOCIOECONÓMICOS

   l auge que la pesca deportiva está teniendo en los últimos años ha consolidado a este deporte como un sector importante dentro del ocio y la recreación en contacto directo con la naturaleza. El cada vez más abundante número de licencias de pesca, así como el de pescadores altamente experimentados, ha creado una demanda que, a su vez, ha generado un importante mercado, cubierto mediante un número cada vez mayor de empresas vinculadas directa e indirectamente al sector. Este hecho ha supuesto la creación de numerosos puestos de trabajo, así como la generación de una riqueza muy dependiente del estado de conservación de la pesca deportiva. Estamos hablando de empresas importadoras, distribuidoras y de venta y reparación de productos relacionados con la pesca deportiva como material de pesca y embarcaciones, servicios de viajes y guías de pesca, alquiler de equipos y embarcaciones, prensa y bibliografía especializada, así como el sector dedicado al turismo rural con servicios de hostelería y restauración en los que gran parte de su clientela son pescadores deportivos.  

 Dentro del desarrollo de este mercado, la pesca deportiva del black bass tiene una importancia extraordinaria, de hecho ha sido la impulsora de la comercialización de embarcaciones específicas y una enorme variedad de material de pesca especializado, que ha abierto un canal de distribución de productos procedentes de Estados Unidos, así como la creación y consolidación de empresas españolas fabricantes de este tipo de productos. Andalucía, al contar con numerosos escenarios de pesca de black bass de gran interés, no ha sido ajena a este desarrollo, contando con un importante sector dedicado al mercado antes descrito.

Por lo tanto, existe todo un sector económico vinculado y totalmente dependiente de la pesca deportiva, en muchos casos íntimamente relacionada a una región geográfica, generalmente en el entorno rural (aunque el pescador más tecnificado resida, por lo general, en los núcleos urbanos principales), sobre el que existe un tramo de río salmonícola o un embalse de importancia piscícola como es el caso de la pesca deportiva de black bass en numerosos embalses de nuestra geografía.

 Por otro lado, esta nueva oferta de pesca generada ha impulsado, en un número cada vez más creciente de pescadores, el desarrollo de una conciencia general con respecto a la práctica de la pesca deportiva, sobre todo en aguas continentales. Esta conciencia, que ha revolucionado la manera de entender este deporte, está basada en dos puntos fundamentales:

-                    El disfrute de la pesca deportiva no reside en llevar peces a casa, sino en el hecho de conseguir capturarlos, máxime cuando muchas de estas piezas no serán aprovechadas gastronómicamente. Por ello, y dada la relativa fragilidad de los ecosistemas dulceacuícolas, donde perturbaciones como la sobrepesca pueden ocasionar daños irreparables, el pescador adquiere el compromiso de liberar con vida todas, o la mayoría de las piezas capturadas, para de esta manera minimizar el daño que la pesca indiscriminada, fruto de una inadecuada conciencia y falta de regulación, esta ocasionando en la mayoría de las aguas continentales.

-                    El pescador deportivo, por medio de la actividad de la pesca deportiva, se siente y está muy integrado en el entorno natural en el que practica su afición. Este aspecto tiene una serie de implicaciones inmediatas como son el respeto y cuidado del entorno (aguas, orillas, lechos, vegetación, fauna, etc).

De esta manera, los pescadores deportivos concienciados con los aspectos anteriores tienen un carácter marcadamente conservacionista con relación a las especies piscícolas y el medio ambiente en general. Además, estos pescadores, apoyados generalmente por Sociedades de Pesca Deportiva, la Federación Española de Pesca y Casting, con sus delegaciones territoriales, y revistas especializadas, son protagonistas de numerosos ejemplos de campañas de concienciación ciudadana, recogida de firmas, presentación de propuestas a la Administración, limpieza voluntaria de cauces, etc, que dejan claramente definida y consolidada la mentalidad antes señalada.

 Esta conciencia, cada vez más difundida y arraigada entre el colectivo de pescadores, que buscan un ocio de mayor calidad, lo que supone mejores y más abundantes capturas por jornadas de pesca, vería con buenos ojos medidas protectoras que significaran el cuidado y florecimiento de las poblaciones piscícolas que son, en esencia, la base de su actividad recreativa.

Por último, destacar la demanda creciente de ofertas de ocio, dentro del medio natural, que la población andaluza y de Europa en general está requiriendo. Esta demanda está favoreciendo el impulso de la gestión del monte para uso recreativo, dada la búsqueda que las poblaciones urbanas realizan hacia un ocio de calidad, integrado en el medio ambiente y a la vez respetuoso con el mismo. La pesca deportiva, y concretamente la del black bass, dada su enorme popularidad, se convierte en una clara alternativa de ocio en la que se pueden integrar participantes de todos los sectores de la población independientemente de su estatus económico, social y edad. De hecho, en muchas zonas, la pesca del black bass constituye una más que aceptada alternativa al típico ocio juvenil de fin de semana vinculado a la nocturnidad.

Es por tanto un hecho indiscutible que la pesca de esta especie tiene una considerable importancia social en nuestra comunidad, la cual debe ser tenida en cuenta a la hora de tomar medidas que comprometan el futuro de la calidad de sus poblaciones piscícolas.

5.      SITUACIÓN ACTUAL DE LAS POBLACIONES DE BLACK BASS EN ANDALUCÍA.

No se conocen estudios técnicos sobre la situación de las poblaciones de black bass en Andalucía salvo el de López, 2001 realizado para el caso concreto del embalse de San Rafael de Navallana (Córdoba) que mostró un bajo y desequilibrado nivel poblacional de black bass para el embalse motivado por la sobrepesca.

 La observación y comunicación personal con pescadores de las ocho provincias andaluzas apuntan a un retroceso en las poblaciones de black bass de embalses que soportan una gran presión de pesca, así como en aquellos que por motivos de aprovechamiento hidráulico ven descender su nivel hidrológico en la época de freza del pez. Hay que tener en cuenta que en embalses que permanecen abiertos al público y no cuentan con medidas de protección de la especie black bass (cupos de captura limitados, aumento de la talla mínima, veda en época de freza), las poblaciones de esta especie se encuentran al 50 % de su potencialidad (Anderson, 1984).

De esta manera, consideramos que la actual falta de medidas de regulación sobre el aprovechamiento de la especie piscícola black bass en Andalucía conduce a una reducción de los efectivos de estas poblaciones en los embalses,  que sigue sin resolver la presencia de especies alóctonas en nuestras aguas ya que esta regresión supondría, como se ha dicho, el avance de otras especies exóticas (perca sol, cangrejo rojo) y altamente dañinas que comparten su hábitat, poniendo en peligro la diversidad existente. Este cambio en la ictiofauna de nuestros embalses les resta un gran interés no sólo ecológico sino también socioeconómico al  devaluarlo como escenario de pesca deportiva lo que, en la mayoría de los casos, incide negativamente en sectores económicos de las comarcas bañadas por los mismos, además de restar posibilidades de ocio a sus usuarios.

6.      SITIACIÓN LEGAL EN OTRAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS.

La nueva realidad piscícola en todo el territorio nacional ocasionada, entre otros aspectos, por la construcción de nuevos embalses y la proliferación de nuevas especies ha originado cambios en la demanda de los pescadores deportivos que encuentran en el aprovechamiento de la especie black bass una de las principales modalidades de pesca deportiva continental.

Esta nueva realidad, unido al número creciente de pescadores comprometidos con la conservación de los recursos naturales han motivado que las Administraciones Públicas de varias Comunidades Autónomas hayan decidido apostar por la protección de estas especie en aquellas zonas (generalmente embalses) donde la existencia de poblaciones estables y abundantes de black bass generan beneficios ecológicos y socioeconómicos. Esta protección está articulada en forma de normativas y órdenes específicas así como en algunos casos Leyes de Pesca propias.

 

La forma de protección específica para esta especie abarca desde la normativa generalista aplicable a todas las masas de agua de la Comunidad en cuestión hasta los Planes Técnicos de Pesca aplicables a una masa de agua concreta que coincide con un determinado embalsen el que la riqueza de la población de black bass y su importancia como escenario de pesca lleva a regular su aprovechamiento mediante la figura de un acotado gestionado, la mayoría de las veces, en régimen de concesión por una sociedad de pescadores acreditada.

 

Las disposiciones más comunes empleadas en otras Comunidades Autónomas para la protección del black bass son el establecimiento de cupos de captura limitados, tallas mínimas de captura que rondan los 25 cm  y respeto de la época de freza de la especie, generalmente obligando a practicar la pesca sin muerte en los meses de reproducción de la especie. En los Cotos de Pesca de Black Bass las medidas de protección son más estrictas, existiendo zonas donde sólo puede practicarse la pesca sin muerte u otras donde las tallas mínimas ascienden a los 35 cm y el cupo de capturas ronda los tres ejemplares de talla mínima del coto por pescador y día.

 

La tabla nº 1 muestra, a modo de resumen, la normativa especifica para la protección del black bass en diversas comunidades autónomas.

Tabla nº 1: Medidas de protección sobre la especie black bass (Micropterus salmoides) en otras C.C, A.A. de España.

 

 

COMUNIDAD AUTONOMA

MEDIDAS DE PROTECCIÓN DE LA ESPECIE BLACK BASS

(Micropterus salmoides)

 

CASTILLA LA MANCHA

 

Talla mínima legal de pesca 23 cm

Pesca sin muerte durante la época de freza de la especie (15 abril – 15 junio)

 

 

 

CASTILLA LEON

 

Talla mínima legal de pesca 25 cm

Cupo de capturas: 5 ejemplares por pescador y día

Embalse del Burguillo: Se prohibe la pesca de la especie durante su época de freza

(1 mayo- 30 junio)

 

 

 

 

 

VALENCIA

 

Talla mínima legal de pesca 25 cm

Pesca sin muerte durante la época de freza de la especie (1 abril – 31 mayo)

Cupo de capturas resto del año: 6 ejemplares por pescador y día

Embalse de Cortes II: Talla mínima 35 cm y cupo de capturas de 4 ejemplares por pescador y día.

 

 

 

 

 

MADRID

 

Talla mínima legal de pesca 21 cm

Veda durante la época de freza de la especie (1 mayo – 30 junio) pudiéndose practicar la pesca sin muerte con equipos de pesca a mosca los primeros y últimos 15 días del periodo.

Cupo de capturas resto del año: 7ejemplares por pescador y día

 

 

CATALUÑA

 

Talla mínima legal de pesca 21 cm

 

 

 

ARAGÓN

 

Talla mínima legal de pesca 21 cm

Embalse de Mequinenza: Talla mínima 35 cm y cupo de capturas de 3 ejemplares por pescador y día.

 

 

 

LA RIOJA

 

Talla mínima legal de pesca 21 cm

Cupo de capturas: 10 ejemplares por pescador y día

 

 Fuente: Elaboración propia (2002)

 

Nota: La captura y suelta en época de freza para esta especie obliga, por requerimientos biológicos de la misma y criterios técnicos de gestión, a realizarla de manera inmediata y en el mismo lugar de captura, además de una manipulación cuidadosa de los peces.


7.      ANALISIS DE LAS PRINCIPALES MEDIDAS DE PROTECCIÓN.

  

A continuación se analizan la importancia y los criterios técnicos seguidos que justifican la eficacia y por tanto el empleo de estas medidas de protección sobre la especie piscícola black bass.

 

7.1.            Tallas mínimas de captura.

 

Se entiende, en general, por talla mínima a la longitud, medida desde el extremo más prominente de la boca al final de la aleta caudal del pez, a partir de la cual la captura se convierte en legal.

La bibliografía norteamericana especializada asegura que el establecimiento de tallas mínimas para el black bass ha sido una medida muy efectiva para la recuperación de las poblaciones de muchos lagos y embalses, donde la población tiende a aumentar sustancialmente y desarrollar un equilibrio poblacional después de la regulación mediante tallas mínimas (Novinger, 1983); se recomienda en zonas donde, como ocurre en la mayoría de embalses de Andalucía, la extracción anual es alta o donde el reclutamiento anual es bajo (Novinger, 1983; Anderson, 1984; Noble y Jones, 1993).

El valor de la talla mínima fijada es otro aspecto importante a discutir.

Diversas experiencias con diferentes tallas mínimas de captura para el black bass en aguas norteamericanas han arrojado resultados satisfactorios tras la instauración de las mismas.  Anderson (1974), describe los resultados de un estudio realizado en un embalse norteamericano (Beaver Reservoir) tras establecer tres  tallas mínimas diferentes: 33cm (13 in.), 39,4 cm (15,5 in.) y 45,7 cm (18 in.). La tabla nº 2 muestra los resultados de este estudio referido a individuos pertenecientes a las clases de edad II y siguientes, que para el caso concreto del embalse son individuos a partir de los 15,24 cm de longitud.

Tabla nº 2: Resultado del estudio realizado en el Embalse de Beaver (E.E.U.U.) para el empleo de diferentes tallas mínimas de captura sobre la especie black bass (Micropterus salmoides).

 

 

Talla mínima

 

Biomasa

(kg/ha)

 

Producción

(kg/ha)

Extracción Potencial

Capturas totales

Peso medio ejemplar

(kg)

 

Peso

(kg/ha)

Peso

(kg/ha)

Capturas

Extracción

ninguna

9.64

8.85

14

8.85

14

8.85

0.589

0.589

33 cm

15.35

12.21

10

10.42

32

14.8

0.589

0.99

39.4 cm

22.2

14.9

7

10.64

45

32.72

0.68

1.49

45.7 cm

29.6

16.81

5

10.08

53

44.72

0.81

1.95

 

Fuente: Elaboración propia  (2002), según Anderson (1974)

 Como puede observarse, el empleo de tallas mínimas en el manejo de poblaciones de black bass en grandes embalses, supone un aumento sustancial de la biomasa y de la producción del número de individuos. Además, desde el punto de vista de la pesca deportiva, la disminución de la extracción se ve compensada con un aumento de la  cantidad, tanto en número como en peso total, de capturas que el pescador podrá disfrutar, con el valor añadido de un notable aumento del peso medio de cada captura. Estos incrementos con respecto a la ausencia de regulación son lógicos si tenemos en cuenta que la mayoría de las aguas públicas de régimen de pesca abierto presentan un desarrollo poblacional de black bass del 50 % de su potencial real para esas aguas (Anderson, 1984). 

 Por otro lado,  los valores mayores más altos de talla mínima propuestos  (39,4 y 45,7 cm) podrían ser adecuados para aguas norteamericanas donde el crecimiento de los peces es mayor que en Europa, sin embargo, para el caso de España, parece más adecuado una talla mínima que, de aplicación general, ronde los 30 cm. 

Otro ejemplo cuantificado corresponde al también norteamericano lago de Table Rock, donde tras el uso de una talla mínima de 37,5 cm para black bass, su población aumentó en un 50 % sus efectivos de individuos mayores de esa talla (Novinger, 1984). 

7.2.            Cupos de captura.

 

El cupo de captura es un concepto íntimamente ligado a la presión pesquera, que según García de Jalón et al. (1995) expresa la cantidad, en número de individuos o en peso, que se puede extraer de una población, tanto en el  periodo de regularización como en el de aprovechamiento “normal”, manteniendo la estructura y la carga en el medio. El establecimiento de un cupo de captura está justificado como medida de evitar la sobrepesca (Noble y Jones, 1993), que, como se ha dicho, es la principal amenaza del equilibrio de las poblaciones de los embalses de la Comunidad Autónoma de Andalucía. 

El cupo de captura ha de expresar un número de piezas capturadas por día y ha de cumplir varios requisitos, que, según la bibliografía consultada y criterios propios de gestión, se basan en:

-                    Estado aparente de conservación de la especie, así como su papel ecológico dentro del ecosistema del embalse.

-                    Interés deportivo de la especie pescable.

-                    Demanda de pesca.

-                    Número estimado de pescadores que realicen el cupo completo.

-                    Número de permisos por jornada de pesca.

-                    Cupo alcanzable por el pescador, pues en caso contrario causaría insatisfacción al mismo (Noble y Jones, 1993; García de Jalón et al., 1995).

-                    Ejemplo de otros casos similares.

 

7.3.            Periodo de veda.

 

El periodo de veda se refiere a aquel espacio de tiempo durante el cual se protege la vida de una especie determinada al estar ésta generalmente dedicada a sus labores reproductivas.

Así, el periodo de veda para el black bass está basado en aumentar la protección del black bass durante la época de freza, aspecto no contemplado en la Orden de Vedas de Andalucía, pero que ya se ha implantado en otras Comunidades Autónomas. Como ya se ha dicho anteriormente, durante este periodo la especie es altamente vulnerable, y se realiza una pesca indiscriminada de reproductores de black bass, aprovechando las circunstancias de fácil localización y agresividad de ejemplares que ofrecen las características de la freza de esta especie. Este hecho provoca la eliminación de múltiples puestas y alevines por medio de depredadores, lo que, por tanto, influye negativamente en el reclutamiento anual y en la correcta dinámica de la propia población (García de Jalón et al., 1995; Perry, 2000). 

            El establecimiento de vedas durante el periodo reproductivo permite un mayor éxito de la freza, proporcionando la posibilidad de un desarrollo sostenible de la población, además de reservar a los reproductores para una futura extracción (Noble y Jones, 1993). 

            El periodo de freza para el black bass comienza, como ya se ha dicho, a partir de que el agua alcanza una temperatura de 18ºC, lo que ocurre en España ocurre a principios o finales de la primavera, dependiendo de la región en la que nos encontremos. Por otro lado, también se ha comentado que el comienzo de las labores reproductoras es variable, dentro de la época de freza, para cada individuo; además, la duración global de la realización del nido, puesta y fecundación de huevos, eclosión y posterior cuidado de alevines  pueden extenderse hasta más de cinco semanas. De esta manera, podemos decir que la duración del periodo en el que todos los reproductores de black bass de un mismo embalse han concluido por completo la freza puede extenderse hasta los dos meses, concentrándose la máxima actividad en las cuatro o cinco semanas en las que las condiciones ambientales son más propicias. De hecho, en las Comunidades donde la legislación vigente respeta el periodo de freza para esta especie, ésta incluye una duración total del mismo de dos meses.

            Para el caso de Andalucía, su bonanza climática hace que la freza de la especie se adelante con respecto a otras Comunidades más septentrionales. De esta manera,  el establecimiento de un periodo de veda para la pesca del black bass comprendido entre Marzo y Mayo, ambos incluidos, sería el más apropiado para el caso de nuestra Comunidad.

    CONCLUSIONES

  

1.      Tras la introducción del black bass (Micropterus salmoides) en aguas españolas, esta especie se ha extendido por la mayor parte de la geografía peninsular, incluida la Comunidad Autónoma de Andalucía donde ha experimentado un desarrollo bastante notable y donde puede ser considerada como especie naturalizada.

 

2.      La presencia de esta especie en los embalses andaluces, lejos de comprometer la diversidad íctica de los mismos, enriquece las poblaciones piscícolas de los mismos manteniendo una correcta dinámica interpoblacional y favoreciendo la biodiversidad del hábitat artificial generado tras el embalsamiento de un tramo fluvial.

 

3.      El aprovechamiento de la especie viene definido por la actividad de su pesca deportiva, la cual cuenta con un considerable y creciente número de aficionados en nuestra Comunidad. Estos aficionados, cada vez más especializados y tecnificados, demandan nuevas formas de gestión de este recurso, acorde con la nueva situación piscícola y que persiga el mantenimiento y mejora de las poblaciones de black bass de los embalses andaluces.

 

4.      El gran número de embalses presentes en Andalucía y su riqueza en especies piscícola de valor deportivo como el black bass suponen, ,una clara y económica alternativa de ocio, especialmente importante para sectores poblacionales como el juvenil que buscan formas de recreación diferentes a la nocturnidad.

 

5.      La consolidación e importancia del black bass como especie deportiva ha originado una demanda de los productos y servicios necesarios para el desarrollo de su pesca. Esta demanda ha generado la creación de un sector económico vinculado directa e indirectamente a la pesca de este centrárquido, con la consiguiente creación de riqueza y puestos de trabajo en la Comunidad andaluza, variables de primera magnitud en el Desarrollo Local de una comarca.

 

6.      La falta de medidas de protección sobre la pesca del black bass en Andalucía sólo conseguirá reducir considerablemente su nivel poblacional, con lo que seguirán existiendo poblaciones, aunque desequilibradas y de baja densidad lo que favorecerá, en un gran número de casos, la expansión de especies exóticas como el género Carpa, perca sol y cangrejo rojo con el consiguiente empobrecimiento ecológico y deportivo de nuestros embalses. Este empobrecimiento general afectará inexorablemente a la importante actividad económica mencionada en el punto anterior.

 

7.      Existen otros ejemplos de medidas protectoras de la especie black bass en otras Comunidades Autónomas de España en las cuales se observa una mejora de la calidad de poblaciones de esta especie en los hábitas óptimos para su desarrollo (embalses) sin que ello suponga menoscabo alguno para otras especies piscícolas que comparten este tipo de masas de agua. Asimismo, la mejora en la calidad de los escenarios de pesca propios del black bass mejora la economía de los municipios que albergan al embalse al producirse numerosas visitas periódicas de aficionados que buscan una pesca de calidad.

 

. PROPUESTA FINAL

           

            Tras el estudio realizado anteriormente sobre el black bass en cuanto a biología, aspectos ecológicos y socioeconómicos y su situación tanto en Andalucía como en otras Comunidades Autónomas proponemos una serie de medidas que a nuestro juicio son necesarias desde el punto de vista ecológico y socioeconómico de nuestra Comunidad. 

Se propone por tanto la instauración en la Comunidad Autónoma de Andalucía de las medidas protectoras siguientes sobre la especie black bass (Micropterus salmoides) en la generalidad de embalses de nuestro territorio: 

            Con carácter de primera urgencia: 

1.      Aumento de la talla mínima legal de pesca de black bass a los 25 cm medidos desde el extremo inferior de la boca hasta el extremo mayor de la aleta caudal.

 

Con carácter de segunda urgencia:

 

2.      Establecimiento de un cupo de capturas de cinco ejemplares de talla mínima legal por pescador y día.

 

3.      Práctica obligatoria de la denominada pesca sin muerte o captura y suelta durante la época de freza de la especie, que en nuestras latitudes abarca los meses de marzo, abril y mayo. Durante esta época sólo se permitirá la pesca con señuelos artificiales por el mayor índice de supervivencia que presentan los peces liberados tras su captura con estos aparejos.

 

4.      Creación de acotados de pesca deportiva en determinados embalses de nuestra comunidad que por su riqueza piscícola y otra serie de características sufren una gran presión de pesca y requieren mayor protección sobre sus poblaciones piscícolas. De esta manera, puede asegurarse el mantenimiento y mejora de su ictiofauna lo que revaloriza su importancia como escenarios de pesca deportiva. La concesión de estos acotados a una sociedad de pesca facilita su gestión y descarga económicamente a la Administración Pública.


BIBLIOGRAFÍA

 

ANDERSON, R.O. 1974. Influence of mortality rate on production and potential sustained harvest of largemouth bass populations. 27th Annual Conference of the Southeastern Association of Game and Fish Commissioners, 27: 391-401.

            ANDERSON, R.O. 1984. Perspectives on bass lengths limits and reservoir fishery management. Fisheries. Vol. 9, 4: 4-9.

 BOE. 1972.  Ley de Pesca Fluvial, 1942. Madrid.

 BOE. 1972.  Reglamento de Pesca Fluvial, 1943. Madrid.

 BUXADÉ, C. et al. 1997. Producción Animal Acuática. Zootecnia. Bases de Producción Animal. Ed. Mundi-Prensa. 

CALLE, J. F. y BOURGUIGNON, J. P. 1996. Todo sobre el black bass. Federpesca, 1: 23-31. 

CALLEJA, M. V. 2000. Todo sobre el récord de España de Bass (I). Federpesca, 44: 30-32. 

CALLEJA, M. V. 2000. Nuevo récord de España de Bass (II). Andalucía y sus embalses, de moda. Federpesca, 45: 32-34.

COLL, R. 1997. El Black Bass y su Pesca a Mosca. Ed. Hispano Europea S.A.

 CUADRAT, J. M. y PITA, M. F. 1997. Climatología. Edit. Cátedra. Madrid

 DAVIS, J.T. y LOCK, J.T. 1997. Largemouth Bass. Biology and Life History. Southern Regional Aquaculture Center. Texas Agricultural Extension Service.

DAVIS, J.T. y LOCK, J.T. 1997. Culture of Largemouth Bass Fingerlings. Southern Regional Aquaculture Center. Texas Agricultural Extension Service. 

DEBARBIERI, L. 1985. La Pesca. Ambientes, Técnicas y Aparejos. Ed. Anaya. Madrid.  

DOADRIO, I. et al. 1991. Peces Continentales Españoles. Inventario y Clasificación de Zonas Fluviales. ICONA. 

FERNÁNDEZ, C. et al. 1997. Manual del Pescador. EGMASA. Sevilla. 

FERNÁNDEZ, E. 1998. La Pesca del Black bass de la A a la Z. Ed. Tutor. Madrid.  

FERNÁNDEZ, E. 2001. La familia del bass: especies e identificación. Trofeo Pesca, 100: 92-98. 

FERRER, J. 1981. El Gran Libro de la Pesca. Vol. I y II. Edit. Plaza & Janes. Barcelona. 

FLICKINGER, S.A. y  BULLOW, F. W. 1993. Small Impoundments. En: KOHLER, C. C. y WAYNE, H. A. (Eds.). Inland Fisheries Management in North America. American Fisheries Society. Bethesda, Maryland, USA. 

GARCÍA-BADELL, J. J. 1986. Acuicultura Moderna. Prefabricación y Automatización. INIA. Madrid.  

GARCIA DE JALÓN, D. et al. 1991. Principios y Técnicas de Gestión de la Pesca en Aguas Continentales. Ed. Mundi-Prensa. Madrid. 

GARCIA DE JALÓN, D. et al. 1989. Peces Ibéricos de Agua Dulce. Ed. Mundi-Prensa. Madrid.  

GARCÍA DE JALÓN, D. y SCHMIDT, G. 1995. Manual Práctico para la Gestión Sostenible de la Pesca Fluvial. AEMS. Madrid.  

HUET, M. 1998. Tratado de Piscicultura. Ed. Mundi-Prensa. Madrid 

LOTINA, R. et al. 1975. Peces de Mar y Río. 

NOBLE, R. L. y JONES, T. W. 1993. Regulations. En: KOHLER, C.C. y WAYNE, H.A. (Eds.). Inland Fisheries Management in North America. American Fisheries Society. Bethesda, Maryland, USA. 

NOVINGER, G. D. 1984. Observations of the use of size limits for black basses in large impoundments.  Fisheries. Vol. 9, 4: 2-5.  

PERRY, K. 2000. Missouri Pond Handbook. Missouri Department of Conservation.

REDMOND, L.C. 1986. Management and Reservoir Fish Populations by Harvest Regulation. En: HALL, G. E. y VAN DEN AVYLE, M. J. (Eds.). Reservoir Fisheries Management: Strategies for the 80’s. Reservoir Comitee, Southern Division American Fisheries Society, Bethesda, Maryland, USA. 

SUMMERFELT, R. C. 1993. Lake and Reservoir Habitat Management. En: KOHLER, C. C. y WAYNE, H. A. (Eds.). Inland Fisheries Management in North America. American Fisheries Society. Bethesda, Maryland, USA. 

VAN DEN AVYLE, M. J. 1993. Dynamics of Exploited Fish Populations. En: KOHLER, C. C. y WAYNE, H. A. (Eds.). Inland Fisheries Management in North America. American Fisheries Society. Bethesda, Maryland, USA. 

VANSON. J. C. y J. F. LLATJÓS. 1980. El black bass o perca negra. Particularidades y métodos de pesca. Ed. Pulide. Barcelona. 

WEIGAN, J.H. 1999. La Pesca en Embalses. La Tierra que desearíamos, 18: 85-91. 

WEITHMAN, A. S. 1993. Socioeconomic Benefits of Fisheries. En: KOHLER, C. C. y WAYNE, H. A. (Eds.). Inland Fisheries Management in North America. American Fisheries Society. Bethesda, Maryland, USA. 

WIRTH, D. y  ARMSTRONG, C. 2000. Cover and edges. Bassmaster. Vol. 33, 6: 100-101. 

www.anglerworld.com

            www.cotosdepesca.com

            www.conservation.satate.mo.us

www.lutra.tamu.ed

www.navegar.com

            www.pesca.org.mx

www.supercable.es/~basscor    

DESCRIPCIÓN DE LAS TÉCNICAS Y MATERIALES EMPLEADOS PARA LA PESCA DEPORTIVA DE BLACK BASS CON SEÑUELOS ARTIFICIALES.

 

A continuación se describen de manera sucinta las principales técnicas y materiales de pesca deportiva que se emplean actualmente en Andalucía para la pesca deportiva del black bass con cebos artificiales. Con esta pequeña recopilación, podemos hacernos una somera idea del volumen económico que cada año se mueve en torno a la pesca de esta especie.

 

1.      Pesca al lanzado con señuelos artificiales.

           Esta modalidad de pesca deportiva esta ideada para la pesca de depredadores, generalmente aquellos cuyas presas tienen cierta entidad de tamaño    (alevines, pequeños peces, lombrices, anfibios, etc.). Su utilización está muy extendida entre los pescadores deportivos de todo el mundo tanto en aguas continentales para la pesca de percas, lucios, grandes salmónidos, black bass, etc. como en agua salada para la pesca de lubinas, palometas, seviolas, corvinas, etc. Según el peso de los señuelos empleados se divide en lanzado ligero, medio y pesado. 

            Para el caso concreto de la pesca del black bass se trata de la modalidad que cuenta con mayor número de seguidores y que ha generado, junto con la pesca del lucio, la prosperidad de un sector económico vinculado exclusivamente a la pesca de estos depredadores, que se nutre también del fuerte desembolso que realizan los pescadores de la floreciente pesca de competición, especialmente desde embarcación, que cada día está tomando más importancia a nivel español y europeo. Las técnicas y materiales especializados proceden, casi en su totalidad, de Norteamérica cuyo importante y conocido sistema competitivo ha inspirado el establecido en Europa.

La pesca de competición de black bass cuenta con los socios de numerosos clubes repartidos por la geografía de varios países europeos destacando los casos de Francia, Italia y Portugal, y, en primer lugar España, donde el nivel es muy alto, celebrándose cada año en aguas aragonesas el Internacional Caspe Bass, que está considerado como el Campeonato de Europa de Pesca de Black bass desde Embarcación, y donde, en ocasiones, han participado campeones norteamericanos. 

Equipo

 El equipo básico a emplear consta de estos elementos:

 a)      Caña, entre 1.8 y 2.5m de longitud, cuyas características constructivas de acción1 y potencia2 estén especialmente diseñadas para que se permita un lanzamiento adecuado de los señuelos empleados, así como un correcto clavado y pelea de las presas perseguidas. Existen series de cañas, generalmente de gama alta, diseñadas para cada tipo específico de señuelo tanto en su acción como de potencia.  

b)      Carrete y sedal adecuados al sistema de pesca de manera que el conjunto caña y carrete quede equilibrado. El carrete puede ser de tambor fijo o giratorio, existiendo un modelo de caña diferente para cada tipo de carrete; así, la pesca al lanzado con equipos compuestos por carrete de tambor fijo y caña para el mismo se denomina spinning, mientras que si se utilizan carretes de tambor giratorio se denomina casting. El sedal utilizado suele ser de monofilamento de nylon o de líneas trenzadas, siendo estas últimas de mayor resistencia a menor diámetro. 

c)      Señuelos variados. Existe una enorme variedad de señuelos para la pesca al lanzado ligero, que en el caso de depredadores dulceacuícolas como black bass y lucio aumenta; estamos hablando de peces artificiales de madera de balsa, señuelos de silicona (vinilos) que imitan, de manera realista o no, a una gran diversidad de criaturas acuáticas presas de los depredadores (peces, ranas, salamandras, cangrejos, etc.), cucharillas de metal, etc., todos ellos de diferentes colores, tamaños y formas, y preparados para cubrir todas las profundidades de la columna de agua. Existen determinados montajes en los que el señuelo se lastra con plomo con el fin de que navegue a mayor profundidad. 

d)      Existe un gran número de material complementario como bolsas y chalecos especiales para el transporte de material, cajas especiales para guardar y proteger vinilos, gafas polarizadas, vadeadores, desanzueladores, utensilios para guardar las capturas (ensartadores y viveros de embarcación), salabres, etc. 

Acción de pesca

 La acción de pesca consiste en lanzar el señuelo a zonas de la masa de agua donde sea previsible que existan ejemplares del depredador buscado. Para ello es necesario tener cierto dominio de varias de las técnicas de lanzado (lanzado lateral, vertical, etc.) ya que en ocasiones es necesario un mínimo de precisión o distancia conseguida en el lance. 

Una vez que el señuelo está en el agua, el pescador le dará vida mediante movimientos con la caña y el carrete que varían mucho en función del tipo de señuelo,  profundidad a que navegue, actividad de los peces y criterios propios del pescador, que debe permanecer muy atento a cualquier señal que detecte como picada del pez para que le de tiempo a dar un enérgico “cachete” a la caña, que permita clavar el anzuelo en la boca del pez. En algunas ocasiones, generalmente en el caso de vinilos de profundidad, el montaje del señuelo se hace con la punta del anzuelo oculta en el mismo, en estos casos el cachete ha de ser más enérgico con el fin de vencer la resistencia adicional que el señuelo opone al clavado del anzuelo en la boca del pez. 

Si el pescador logra clavar el pez, éste emprenderá una veloz carrera intentando librarse del anzuelo; para que esto no suceda, el pescador debe dominarlo en todo momento, evitando que la línea pierda tensión; en caso de piezas muy grandes deberá utilizar con precisión el freno del carrete. El éxito de todo lo expuesto anteriormente depende de manera extraordinaria de la pericia del pescador, el cual, con la experiencia de muchos años, puede llegar a dominar todas las técnicas e incluso perfeccionarlas. Se trata de una modalidad itinerante de pesca en la que el pescador se desplaza a lo largo de la costa o dentro de la masa de agua.

 Una vez llegue el pez a nuestras manos hay que manipularlo con el mayor cuidado, especialmente si vamos a devolverlo al agua; es conveniente tener las manos húmedas para no dañar al pez y sujetarlo con firmeza por la boca para inmovilizarlo y desanzuelarlo a mano o por medio de un desanzuelador; es importante vigilar cualquier sacudida del pez ya que podría provocar que algún anzuelo se nos clavara en las manos. En el caso de peces con mandíbulas dentadas, como el lucio, existen unos fórceps que mantienen la boca del pez abierta sin peligro de manipulación al desanzuelarlos. 

Esta modalidad de pesca puede practicarse tanto desde la orilla como desde embarcación. Para el caso de la pesca de depredadores como el black bass y lucio el empleo de embarcaciones está cobrando cada vez más importancia en España, resultado de la proliferación de competiciones de depredadores y de la consiguiente importación desde Norteamérica de material y técnicas específicas que incluyen el empleo de embarcaciones especializadas. La pesca desde embarcación tiene numerosas ventajas, pues facilita el transporte de más cantidad de equipo sin necesidad de fatigarse, acorta el tiempo de desplazamientos, proporciona más comodidad en la acción de pesca  y permite al pescador cubrir más y mejores zonas de pesca por jornada, pues es posible llegar a zonas en las que  el terreno (vegetación, pendientes...) impide pescarlas desde tierra. Además,  presta al pescador la oportunidad de contar con un instrumental como sonda o GPS, que le facilitarán un mejor y más rápido conocimiento la zona de pesca. También es posible la instalación de viveros con sistema de alimentación y oxigenación de agua lo que permite conservar con vida un número determinado de capturas durante la jornada de pesca. El inconveniente principal de la embarcación es el desembolso económico que requiere su adquisición y mantenimiento, así como la obtención de licencias y titulaciones según el tipo de embarcación de la que el pescador sea propietario.

2. Pesca a mosca o con cola de rata.

 La pesca a mosca es una modalidad que fue diseñada en sus orígenes para la pesca de salmónidos, especialmente la trucha. Los señuelos utilizados son imitaciones bastante realistas de los insectos, en sus diferentes fases (moscas y ninfas), de los que estos salmónidos se alimentan. Estos señuelos tienen un peso demasiado liviano para ser lanzados con equipos que no sean los específicos de esta modalidad. Esta modalidad es conocida también con los nombres de pesca con cola de rata o pesca al látigo.

  Los equipos convencionales de pesca a mosca se han reciclado para permitir la pesca de otros depredadores distintos de los salmónidos, tanto en aguas continentales (black bass, lucio, etc. y también ciprínidos como barbos y carpas) como en el mar (lubinas, palometas, macabíes, tarpones, etc.). La constante disminución de los salmónidos y el interés que despiertan otras especies (mayores tamaños y densidad poblacional, valor deportivo, etc.), parecen ser la causa que ha motivado la aparición de la variedad de equipos, específicos para cada tipo de pesca, que existen en el mercado actual.

La filosofía es la misma que la de lanzado ligero convencional, el pescador se desplaza a lo largo del tramo y lanza al agua imitaciones de las presas (insectos) con las que los depredadores (salmónidos) se alimentan. La pericia que requiere su manejo y la vistosidad de su acción de pesca la han convertido en la modalidad de pesca más difundida por los medios de comunicación.  

La principal desventaja de esta modalidad se debe al alto grado de complejidad que presenta la utilización de los equipos que a su vez suelen tener un elevado coste para el pescador

 Equipo

 El equipo básico está formado por los siguientes elementos:

a)      Caña y carrete especial para la pesca con cola de rata. La longitud, acción y potencia de las cañas, así como la capacidad del carrete, están en función del tipo de pesca a realizar. 

b)      Línea especial para la pesca a mosca, que se conoce con el nombre de cola de rata, y gracias a la cual es posible lanzar el tipo de señuelo empleado. Se trata líneas con pesos, características geométricas (diámetro uniforme, ahusadas, etc.) y densidades diferentes; de esta manera se obtienen líneas específicas para cada necesidad de lanzado que impongan los señuelos o el viento y para cada acción de pesca (en superficie, medias aguas, o fondo). Existe una nomenclatura estandarizada para este tipo de líneas que facilitan su uso y comercialización.

c)      Bajo de línea. Se trata del tramo de línea, monofilamento de nylon por ejemplo, que une el señuelo con la cola de rata. Su misión principal es la de mostrar el señuelo de una manera más discreta. 

d)      Señuelo. Como se ha dicho antes, el señuelo típico de esta modalidad son las moscas artificiales, normalmente de fabricación artesanal a basa de plumas de aves, lana y otros materiales más sofisticados. Sin embargo, la adaptación de esta modalidad para la pesca de otros depredadores ha ampliado, de manera considerable, la variedad de señuelos ya existente. Así tenemos señuelos flotantes como el popper o el hair-bug (montajes coloristas de corcho, madera de balsa o fibras sintéticas adornados con flecos de plumas y fibras sintéticas que sugieren la idea de una rana o un abejorro que se debate en superficie) o de profundidad como el streamer (montaje basado en plumas y fibras sintéticas que imita a un alevín).

e)      Como en el caso anterior existe una gran variedad de equipo complementario, aunque en este caso, los vadeadores, botas de agua y el chaleco de pesca suelen ser más necesarios, dado que en multitud de ocasiones, el pescador debe permanecer en el agua largo tiempo.

Acción de pesca

La mayor dificultad estriba en la correcta ejecución del lance; Debarbieri  (1984) dice que la técnica de la pesca con mosca es, entre todas, la que requiere un aprendizaje más paciente para lanzar la cola de rata con el insecto artificial hasta el sitio deseado. Este lance se basa, grosso modo, en mover con una mano la caña unos grados adelante y atrás por encima del hombro mientras que con la otra se va sacando la cola de rata del carrete; de esta manera el pescador mide la distancia de lance e imprime a la línea la inercia necesaria para lanzar el señuelo.

 Una vez está el señuelo en el agua se mueve adecuadamente mediante tirones de la línea para provocar la picada del pez, que deberá clavarse mediante el denominado “cachete”. Cuando se pesca con señuelos de superficie se suele emplear la técnica denominada “a pez visto”, que también se utiliza con el lanzado ligero, y en la que el pescador busca a los peces en sus apostaderos, y una vez localizado el pez le tienta lanzando los señuelos en el lugar apropiado.

 Aunque la pesca a mosca se ideó originariamente para pescar a pie vadeando el río, en la actualidad también se practica desde embarcación o desde el denominado Float tube o Pato, especie de flotador individual en el que el pescador se desplaza gracias a las aletas que lleva en los pies. 


PRINCIPALES ESPECIES ACOMPAÑANTES DEL BLACK BASS EN LOS EMBALSES DE ANDALUCÍA.

            A continuación se describen brevemente las características biológicas y de distribución de las principales especies que comparten el mismo hábitat que el black bass en los embalses de nuestra Comunidad. De esta manera, se pretende apoyar aún más la justificación de la presencia del black bass como elemento de regulación natural sobre la expansión desmesurada de alguna de estas especies.

            Estas especies son la carpa, la perca sol, el lucio y el cangrejo americano como especies exóticas, mientras que las autóctonas barbo y boga presentan menos posibilidades de expansión en este tipo de ecosistemas artificiales.

           

            1. Carpa (Cyprinus carpio).

           

1.1. Clasificación.

La carpa es un pez de origen asiático, que fue introducido en Europa por los romanos hace más de 2000 años. En España fue especialmente difundida por la dinastía de los Habsburgo en los estanques de los sitios reales, y en la actualidad se encuentra perfectamente asilvestrada en los ríos.

Pertenece a la familia Cyprinidae, que es la familia más importante de peces, por el gran número de especies que incluye y por el tamaño de muchas de sus poblaciones.

 

1.2. Descripción.

Cuerpo aplanado lateralmente y poco alargado. Alcanza tamaño grande, de 30 a 70 cm de longitud. Boca en posición anterior, con dos pares de barbillas sensoriales insertas en el labio superior, un primer par corto y otro superior largo. Tiene cinco dientes faríngeos, dispuestos en tres filas.

Aleta dorsal muy larga con más de 15 radios, el primero largo, osificado y con el borde posterior algo denticulado. Escamas grandes, de 33 a 40 en la línea lateral.

 

Debido a su cultivo intensivo, se han desarrollado razas e híbridos muy peculiares y diferentes de las formas originarias. Entre ellas podemos destacar la “carpa espejo” o “carpa royal”, con pocas escamas y muy grandes; la “carpa cuero”, con la piel endurecida y sin escamas; la “carpa dorada” de color rojizo y la “carpa collar”, que es un híbrido de carpín, de barbitas muy pequeñas y radio óseo muy débil.

 

1.3. Biología.

La carpa habita lagunas, embalses y ríos profundos con aguas remansadas. Para su vida activa, y en espacial para la reproducción, exige temperaturas templadas o cálidas, superiores a 8ºC y a 18ºC respectivamente. En invierno se aletargan en grupos en los fondos profundos.

La reproducción tiene lugar en España en los meses de mayo a junio, cuando la temperatura del agua ronda los 18ºC. El número de huevos es de 25.000 a 150.000 por kilo de peso del animal; son de pequeño tamaño (entre 1-1,6 mm de diámetro), siendo depositados por la hembra en zonas poco profundas y entre vegetación. La madurez sexual la alcanzan antes las hembras que los machos, entre los tres y los cuatro años.

El crecimiento de la carpa es rápido y al año de edad pueden llegar a medir 15 cm y alcanzar un peso de 200 g aproximadamente. Se trata de una especie longeva que puede llegar a vivir más de 50 años.

Es una especie poco exigente en cuanto a las condiciones del medio, capaz de soportar grados de contaminación altos y niveles muy bajos de oxígeno disuelto, pudiendo aguantar viva fuera del agua durante muchas horas.

Su alimentación es omnívora, abarcando desde detritus y plantas acuáticas hasta macroinvertebrados y alevines.

 

1.4. Distribución.

En la actualidad se encuentra aclimatada a todo el centro y sur de Eurasia, habiendo sido introducida en Norte América. En la Península Ibérica es más abundante en los tramos bajos de los grandes ríos y en muchos embalses, distribuyéndose por toda ella a excepción de Galicia y los ríos cantábricos más occidentales.

 

2. Perca sol o Pez sol (Lepomis gibbosa, Lepomis gibbosus, Eupomotis gibbosus).

 

2.1. Clasificación.

Pertenece al antiguo género Eupomotis creado por Gill y Jordan. En 1886 fue importada desde Europa, siendo originario del este del continente americano.

 

2.2. Descripción.

Se diferencia de otras especies de Centrárquidos importadas, como los dos black bass, por su cuerpo mucho más alto y su boca más pequeña, que no llega al borde anterior del ojo.

Tiene la cabeza corta, los ojos grandes y el opérculo sin espinas. El cuerpo es alto y comprimido, cubierto de escamas casi lisas. El pedúnculo caudal es estrecho. Una sola aleta dorsal, con la primera parte baja y sostenida por radios espinosos. La segunda aleta dorsal, corta y más alta que la primera, tiene radios blandos. La aleta anal, opuesta a la segunda parte de la dorsal, está formada por tres radios espinosos y varios blandos. Las aletas pectorales y ventrales son más bien pequeñas y están situadas al mismo nivel. La aleta dorsal es más bien grande y está algo escotada en su borde posterior.

El color de la perca sol es muy llamativo. El tono general es el verde bronceado con reflejos metálicos y muchas y pequeñas manchas azules diseminadas. En los opérculos, los machos tienen una mancha roja oscura, que es roja clara, casi amarillenta en las hembras. Una parte de la región ventral es roja amarillenta. Las aletas pectorales, ventrales y anal tienen asimismo un color amarillo rojizo.

 

            2.3. Biología.

Son peces muy prolíficos y se suelen reproducir en estanques, pequeños lagos y arroyos. Cuando les llega la época de puesta, los machos son los que preparan el terreno limpiándolo y haciendo una especie de surco en el suelo de unos 20 cm de diámetro, al cual conducen a la hembra para que deposite allí sus huevos. El macho los fecunda y cuida más tarde durante toda la incubación, pero a veces, si tiene hambre, no es raro que él mismo los devore.

Son muy voraces. Comen insectos, crustáceos, huevos de peces, alevines, peces pequeños, etc., resultando perjudicial, pues con su carne no compensan las pérdidas que ocasionan en otras especies más interesantes.

Su carne no es estimada. Tienen mediano sabor y muchas espinas. Vive en aguas estancadas y también en las corrientes, siendo un bonito pez de acuario.

 

           2.4. Distribución.

No habita en aguas de las Islas Británicas, pero sí en muchos países europeos que la han importado. En la Península Ibérica empezaron a extenderse en la provincia de Gerona, escapados del lago de Bañolas, donde se hicieron experiencias. En la actualidad se halla diseminado por casi toda la geografía peninsular, fruto de accidentes y repoblaciones ilegales, buscando imitar el modelo de manejo norteamericano basado en utilizar la perca sol como fuente de alimento natural, pez-pasto, para el black bass en pequeños estanques artificiales de explotación familiar (Farm-ponds) y lagos naturales.

  

            3. Cangrejo rojo (Procambarus clarkii).

 

3.1. Clasificación.

El cangrejo rojo americano, también llamado cangrejo de las marismas, es un crustáceo de aguas continentales que fue introducido en la península ibérica por su valor gastronómico, apreciado especialmente en el norte de Europa.

 3.2. Descripción.

Tienen el cuerpo segmentado, recubierto por un caparazón duro (exoesqueleto) dividido en dos regiones: el cefalotórax y el abdomen. En la parte anterior del cefalotórax poseen un par de pinzas (quelas) que les sirven para atrapar el alimento y defenderse de otros agresores.

Tienen cuatro pares de patas. Las hembras poseen unos apéndices en la parte inferior del abdomen con los que transportan e incuban los huevos. En el último segmento abdominal aparecen unos apéndices aplanados denominados urópodos que forman la cola y que les sirven para nadar hacia atrás.

El cangrejo rojo presenta dos estadíos de desarrollo sexual que se pueden diferenciar morfológicamente: la forma madura, activa sexualmente y la inmadura. En la primera de ellas las pinzas o quelas están muy desarrolladas, suelen presentar un color rojizo, al menos en los lados del caparazón, y tienen bien desarrollados los órganos copuladores. Una vez finalizada la actividad reproductora tornan a la forma inmadura tomando coloraciones menos rojizas.

 

            3.3. Biología.

El cangrejo rojo es una especie que se adapta con mucha facilidad a un gran conjunto de condiciones ambientales. Ello le permite colonizar cualquier tipo de hábitat epicontinental. Su tolerancia ecológica le permite soportar ambientes muy adversos, gracias a su excelente resistencia a elevadas temperaturas y bajas concentraciones de oxígeno. También es capaz de realizar grandes desplazamientos en el agua y excavar profundos túneles en el fango.

En condiciones naturales se reproduce dos veces al año. Su puesta puede llegar a los 600 huevos y pueden alcanzar la madurez sexual antes del primer año de vida, cuando alcanzan una talla en torno a los 5 cm de longitud.

El cangrejo rojo es portador de numerosas enfermedades, y su ingestión cruda puede infestar a carnívoros domésticos e incluso al hombre.

 

3.4. Distribución.

Esta especie, procedente del sureste de Estados Unidos, fue introducida en las marismas del Guadalquivir a mediados de la década de los 70. Desde entonces ha colonizado, ayudado por el hombre, la mayor parte e las aguas continentales de la Península Ibérica, especialmente Andalucía.

La elevada densidad que ha alcanzado esta especie en numerosos lugares ha provocado cambios en la flora y fauna acuáticas. Entre estos destacan la disminución de algunas especies de anfibios y los cambios en las densidades  de algunas especies de aves acuáticas, además de haber desplazado al cangrejo de río autóctono (Austropotamobius pallipes).

También es responsable de daños y alteraciones en algunos sistemas de regadío, donde sus elevadas densidades han afectado a sus sistemas de distribución de agua.

 

            4. Lucio (Esox lucius).

 

4.1. Clasificación.

Pertenece a la familia Esocidae, siendo la única especie europea incluida en esta familia. Se trata de una especie introducida en la Península Ibérica por el Servicio de Pesca Continental en 1949 (Gutiérrez Calderón, 1958, cit. en García de Jalón et al., 1989), aunque como demuestran restos paleontológicos encontrados en el yacimiento de áridos de Arganda (Madrid) el lucio ya había existido de manera natural en la península Ibérica durante el Pleistoceno y se extinguió posteriormente (García de Jalón et al., 1989).

 

4.2. Descripción.

Cuerpo alargado, a veces de gran tamaño, superando con frecuencia los 70 cm, los ejemplares mayores pueden llegar a medir 150 cm en el caso de los machos y 90 cm en el caso de las hembras. La coloración es verde oscura, con un moteado de manchas amarillentas. Boca con grandes fauces en forma de pico de pato, provista de dientes bien desarrollados. Tiene una sola aleta dorsal situada posteriormente, próxima a la cola.

 

4.3. Biología.

Es un macro depredador de las aguas dulces, cuyas presas más frecuentes son otros peces (incluso sus congéneres), aunque en su dieta también incluye macroinvertebrados, anfibios y aves.

Es un mal nadador de costumbres sedentarias, que difícilmente remonta los rápidos de los ríos de montaña, siendo su hábitat óptimo las aguas remansadas, relativamente frescas, con abundante vegetación acuática. Caza al acecho, escondido entre la vegetación de macrófitos, abalanzándose sobre su presa sólo cuando está a corta distancia, mediante el impulso de un potente coletazo.

La freza tiene lugar en los meses de febrero a mayo, según la temperatura que alcance el agua. Las puestas se realizan en aguas someras con abundante vegetación subacuática sobre la que deposita unos huevos viscosos que se adhieren a ella. Los huevos tienen un diámetro de 2 a 3 mm y tardan de dos a tres semanas en eclosionar. Los alevines pronto se alimentan vorazmente de plancton, invertebrados bentónicos y puestas de ciprínidos; son de crecimiento rápido y alcanzan al primer año de vida tallas de 15 a 30 cm.

 

4.4. Distribución.

El lucio habita en las aguas dulces de las regiones templadas de Europa, Asia y América del Norte. Su distribución natural llega hasta los Pirineos.  Ha sido introducido en España y hoy día se encuentra en las Cuencas del Tajo, Guadiana, Guadalquivir, Júcar, Segura, Ebro, Llobregat y Ter.

  

            5. Barbo (Género Barbus).

 

5.1. Clasificación.

Perteneciente también a la familia de los Ciprínidos anteriormente descrita, los barbos constituyen las poblaciones piscícolas autóctonas más importantes de los ríos ibéricos, tanto en cuanto al tamaño de sus individuos como a la biomasa y abundancia de sus poblaciones. Su gran adaptabilidad a diferentas tipos de hábitats acuáticos ha originado una multiplicidad de formas, razas, subespecies dentro de cada especie que, junto al hecho de que las diferentes subespecies se hibridan, dificulta en ocasiones la determinación de algunos individuos.

          

5.2. Descripción.

Cuerpo netamente adaptado a las condiciones reófilas, alargado y fusiforme. Cuando son jóvenes tienen el dorso y los flancos con manchitas oscuras. Línea lateral bien desarrollada. La boca es peculiar, dispuesta en posición ínfero-anterior, con unos labios muy carnosos en los que se insertan dos pares de barbillas sensoriales. Posee dientes faríngeos distribuidos en tres filas. Aleta dorsal corta, con el primer radio no ramificado y en algunas subespecies más o menos osificado, con denticulaciones dirigidas hacia atrás.

 

            5.3. Biología.

Los barbos habitan cursos de agua con algo de corriente, aunque se les encuentra frecuentemente en las pozas y remansos, removiendo sus fondos en busca de alimento. Vive en aguas templadas y cuando en invierno las temperaturas bajan, acostumbra a pasar algún tiempo inactivo en aguas profundas.

Su alimentación es omnívora, desde todo tipo de macroinvertebrados, larvas de insectos, crustáceos, moluscos, etc., algas verdes, hasta todo tipo de materia orgánica, detritus, restos, cadáveres, etc.

La freza tiene lugar principalmente durante los meses de mayo a junio, pero se puede prolongar hasta agosto. La puesta se realiza en tramos de aguas corrientes y someras, con fondos pedregosos, generalmente escondida entre la vegetación subacuática. Para ello originan unas pequeñas migraciones reproductoras en busca de tales parajes, que normalmente se localizan en los tramos de aguas arriba de donde vive.

 

5.4. Distribución.     

La mayoría de las especies del género Barbus son africanos, existiendo también representantes en Asia y Europa. En la península Ibérica se cree que existen al menos cinco especies, aunque hay numerosas sinonimias y subespecies, lo cual indica la dificultad taxonómica que representan, habiendo sido revisada su clasificación por Doadrio (1984) (García de Jalón et al.1991).

  

            6. Boga (Chondrostoma polylepis).

           

6.1. Clasificación.

Se trata de otro ciprínido, siendo una especie autóctona de las aguas continentales ibéricas; junto con la madrilla, forma el género Chondostroma de los peces ibéricos de agua dulce.

           

            6.2. Descripción.

Cuerpo de tamaño medio, de 15 a 40 cm, con un fino punteado negro en el dorso y flancos. La boca se abre transversalmente según una línea recta  marcada por el labio córneo inferior. Línea lateral de 60 a 74 escamas. Posee 5 ó 6 dientes faríngeos en el lado derecho, mientras que en el izquierdo puede haber de 5 a 7. Aleta dorsal con 8-9 radios ramificados y aleta anal con 8 a 10 radios.

 

Se distinguen dos subespecies:

-                    Chondrostoma polylepis polylepis, de mayor tamaño (20-40 cm), mayor número de escamas en la línea lateral (68 a 74), menos dientes faríngeos (5-6) y distribución más septentrional.

-                    Chondrostoma polylepis willkommi, de menor tamaño (15-25 cm), menos escamas en la línea lateral (60-68), más dientes faríngeos (6-7), y distribución más meridional.

 

          

6.3. Biología.

Las bogas forman cardúmenes en ríos y embalses. Las características peculiares de su boca son una adaptación a su alimentación, que consiste en algas, e invertebrados asociados, adheridas a las piedras del fondo, que raspan y “siegan” mediante su labio córneo.

La freza tiene lugar en tramos medio-altos de los ríos, en fondos de arenas y gravas a los que emigran durante el periodo de marzo a mayo.

 

            6.4. Distribución.

Se encuentran en el centro y sur de Europa. En la Península Ibérica se distinguen dos zonas, según la subespecie:

 

-                    Ch. p. polylepis se distribuye por Galicia, norte y centro de Portugal y las cuencas del Duero, Tajo, y Júcar.

-                    Ch. p. willkommi se distribuye por los ríos de la vertiente sur española, por el sur de Portugal y las cuencas del Guadalquivir.


[1] El género Micropterus está también formado por otras tres especies pero de menor difusión que las mencionadas, se trata del bass de ojo rojo (M. coosae), del bass de Guadalupe (M. treculii) y del bass del Swannee (M.notius).

[2] A efectos prácticos puede considerarse que la velocidad de natación del black bass, medida en m/s, es superior a 2,5 veces la longitud de su cuerpo (Davis y Lock 1997).

 

[3] Este vocablo se refiere al black bass de boca pequeña (Micropterus dalomieu) y que erróneamente ha sido aplicado al black bass de boca grande (Micropterus salmoides) introducido en Europa. El caso más significativo es el de Portugal, donde la voz achigã es la más utilizada para nombrar a el black bass de boca grande.

1 La acción de una caña se refiere a un intervalo de pesos que la caña puede lanzar en las mejores condiciones.

2  La potencia de una caña se refiere a la rigidez que esta presenta y ha de estar en un punto que permita el clavado de la captura y transmita cierta sensibilidad al pescador.